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La estadística y su correcto uso


importancia-graficos-estadistica_image007Una de las herramientas más usadas en la actualidad, sobre todo desde que tenemos máquinas que son capaces de computar muchos datos, es la estadística
. Se trata de una potente herramienta que, bien utilizada, puede proporcionarnos previsiones, sobre todo en sistemas caóticos. Dentro de este tipo de sistemas podemos incluir desde fenómenos atmosféricos a comportamientos de grupos humanos, aunque también se usa para resolver problemas en sistemas deterministas, cuando aparecen fenómenos no previstos que hay que corregir. En estos tiempos, el uso de la estadística se ha extendido a todos los ámbitos, si bien hay que responder a una clara pregunta: ¿de veras sabemos utilizarla? ¿O sólo extraemos las conclusiones que a nosotros nos interesan? En esta entrada voy a tratar de mostrar algunos términos que hay que tener en cuenta en la mecánica estadística y cómo se deberían interpretar sus resultados.

 Por estadística podemos entender dos cosas:

  • Es la herramienta matemática que utiliza conjuntos de datos numéricos, que representan sucesos, para obtener resultados basados en el cálculo de probabilidades.
  • Es el estudio que reúne y clasifica todos los sucesos que posean alguna característica en común, para que con esa clasificación se puedan extraer conclusiones.

En estas dos definiciones tenemos dos conceptos diferentes: el primero, la estadística como disciplina matemática mecánica, con unas reglas claras basadas en la clasificación y el cálculo de probabilidades. Una herramienta que casi todas las disciplinas humanas, ya sean científicas, tecnológicas o sociales, tienen que usar para extraer conclusiones.

Por otro lado, tenemos el estudio estadístico, que no es estadística como disciplina, pero que se suele utilizar dicho término para referirse a él. La segunda definición está englobada en la primera, porque el estudio estadístico es el recuento de determinados sucesos para extraer una conclusión. Por tanto, la estadística, como tal, no muestra resultados, sólo clasifica los sucesos. Sólo nosotros somos los capacitados para interpretarlos.

Una de las frases a las que suelo recurrir muchas veces, cuando alguien me blande estadísticas como hechos incontestables, es un estudio estadístico muestra que las personas comemos un pollo a la semana. Esta semana yo me he comido dos pollos y tú ninguno, así que te deseo que te siente bien el pollo que no has comido. Uno de los mayores errores que se pueden cometer es el considerar a la estadística como un hecho incontestable, cuando sólo son datos agrupados. El hecho, que puede ser incontestable o no, es la interpretación que podamos hacer de esos datos, y ésta puede ser errónea si no aplicamos las reglas mecánicas de la estadística. Estas reglas se encuentran en la Teoría de Probabilidades, donde se definen una serie de herramientas a tratar en la disciplina para lograr obtener mejores interpretaciones. Si estas reglas no son utilizadas, las interpretaciones pueden ser de lo más variopintas.

La importancia de la estadística es tal, que hasta los Estados tienen departamentos exclusivos para trazar los estudios, interpretar los resultados y poder actuar en función de los mismos. El problema radica en cuando se transmiten esos datos a la sociedad, cómo se transmiten, qué porcentajes de error pueden presentar, qué correlación existe entre los sucesos y que conclusiones extrae el que los maneja, que es el que conoce todos los datos y los ha interpretado. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la población no tiene porqué saber más estadística que la estudiada en las matemáticas de la ESO y el Bachillerato, y que la estadística es una mecánica mucho más compleja que contar las caras de un dado y asignar una probabilidad.

Los sucesos, lo único medible de la estadística

Los sucesos, en la estadística, son los datos que se quieren medir. Y los sucesos pueden ser de varios tipos: elementales, compuestos, seguros, imposibles, compatibles, independientes, dependientes y contrarios. Dependiendo de lo que se vaya a estudiar, hay que clasificar los sucesos, que es lo único medible de la estadística.

Los sucesos, de por sí,  no proporcionan conclusiones. Las conclusiones se obtienen de su clasificación. Y la clasificación, para que las conclusiones sean realmente resultado de un estudio estadístico, son fruto de pasar por las reglas establecidas en la mecánica estadística.

Un ejemplo de violación de las reglas estadísticas se pueestudiode ver en el reciente debate de 13-J, donde los cuatro líderes de los partidos principales son sometidos al juicio del público. Según la captura de imagen, uno de los líderes ya era ganador antes de que el suceso medible ocurriese.

En cierto modo, podríamos pensar que la foto está trucada, y es una posibilidad a tener en cuenta, pero teniendo en cuenta también  que dicha estadística no pasa por las reglas establecidas de la estadística, independientemente de que sea o no verdadera la foto, los resultados no se pueden presentar como un estudio estadístico y sus conclusiones posteriores no se pueden tomar como válidas, aunque a algunos les guste el resultado.

Es en este punto cuando la estadística toma su más siniestra utilización: manipulación de los resultados.

El incorrecto uso de la estadística: la manipulación

Debido a que la mayoría de la población desconoce las reglas establecidas para el estudio estadístico (definición de sucesos, tamaño de las muestras, criterios de medición, estimaciones sobre resultados, contrastes de hipótesis, etc.), aquí vuelve otra vez a aparecer mi frase favorita acerca del consumo de pollo por la población: se publican los resultados y no los criterios que han llevado a esos resultados, por lo que aparece un elemento de manipulación evidente, ya que se están utilizando los datos bajo criterios evidentemente orientados a conseguir una respuesta determinada. La estadística no tiene esa función, su función es proporcionarnos los datos para mostrarnos tendencias que permitan corregir aquellas cosas que necesiten corrección, o poder determinar resultados cuando los sistemas son caóticos.

falsa encuestaHemos visto lo que un periódico digital publica antes de tiempo, pero podemos ver otra encuesta en la que también se observa una clara manipulación, ésta cortesía de 13TV. En esta “encuesta” se pregunta a los telespectadores quién ha ganado el debate del pasado lunes. Recordemos que en ese debate había cuatro líderes políticos, y la cadena de la Conferencia Episcopal ha eliminado, de un plumazo, a dos de ellos.

Podemos entender que no son santo de devoción ni de los periodistas de la cadena ni de sus principales accionistas, pero teniendo en cuenta quiénes son esos accionistas, tendrían que pensar en cierto mandamiento que ellos deberían cumplir a rajatabla porque forma parte de su doctrina: “No levantarás falso testimonio ni mentirás”. Parece ser que aquí se vuelve a recurrir al maquiavélico principio de que “el fin justifica los medios”, pero no sabía que la Iglesia Católica española tuviese al célebre escritor renacentista florentino entre sus bases doctrinales.

Podemos poner más ejemplos de encuestas y estudios estadísticos sesgados, más orientados a obtener una respuesta en la población que a analizar un suceso concreto. Osea, se tienen las conclusiones y hay que crear un espacio de sucesos y unos criterios de medición que permitan llegar a esas conclusiones, lo que vulnera las reglas de la estadística y, por tanto, se convierten en mero discurso manipulador para generar un estado de opinión y no una interpretación acertada de la realidad.

La estadística tiene que ser fría

Así es, aunque seamos humanos y tengamos sentimientos y las cosas nos afecten, para hacer un estudio estadístico hay que librarse de juicios previos y de ganas de obtención de resultados que nos den la razón y que se ajusten a nuestros deseos. Los sucesos se deben de obtener mediante la fría medición, sin ninguna intervención sobre ella. Por eso, la definición del espacio de muestras y de los sucesos debe de ser independiente a nuestros deseos y afinidades. Si no es así, el estudio carece de validez y no proporciona nada más que consuelo o euforia, cuando no es engañarnos a nosotros mismos.

Otra cosa es la elaboración de conclusiones e hipótesis, la célebre cocina a la que las empresas de estadística someten los resultados. Pero la validez del estudio sólo será aceptable si son conocidos los criterios para cocinar los resultados. Es una norma estadística básica y que debe de ser conocida y aceptada por el receptor para estimar si las conclusiones son acertadas o simplemente son fruto de una manipulación orientada a volver a obtener algo que nos guste y crear estados de opinión.

Es importante comprender que la estadística, como herramienta que nos ayuda a obtener hipótesis, es una magnífica herramienta. Pero que en malas manos, se transforma en algo odioso y pierde su verdadera utilidad.

 

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